domingo, 7 de octubre de 2007

martes, 11 de septiembre de 2007

¡Levante la mano el que tiene un Zune!


The Edge estuvo en los GQ Awards en Londres, a principios de la semana pasada para rendirle honor al creador del iPod, Jonathan Ive.
"Bueno, levante la mano el que tiene un Zune". Un brazo solitario se alzó en respuesta a la pregunta de The Edge en el Royal Opera House de Londres. "¿Quién tiene un iPod?" Sorpesa: casi todos los brazos se levantaron como respuesta, y esa fue la señal para celebrar los logros de su buen amigo Jonny Ive.
"El iPod es una parte tan integral de nuestra vida que es difícil creer que hubo un tiempo en que no existía. Pero lo hubo. Notablemente, alguien fue a su trabajo un día, miró fijo un papel en blanco y soñó este hermoso, inteligente, deseable aparato. El Diseñador de Producto GQ del Año es el creador del iPod, del iPhone, y simplemente de todo lo que conocemos y nos encanta de Apple. Él lleva objetos hermosos a las masas, y tiene un verdadero don. Jonathan Ive", fueron las palabras de The Edge.

viernes, 7 de septiembre de 2007

COVER - Gwen Stefani - It´s my life

Yo tengo un amigo judío

Bono escribe sobre Pavarotti

No escuchaba a Pavarotti. Pero muchos de los músicos que admiro o conozco del universo rock y pop, tenían cercanía con él. En especial Bono, quien escribe unas palabras sobre el tenor. Para leerlo directamente en inglés, se puede entrar al sitio de U2.
Si no, aquí va mi traducción al castellano:

Luciano Pavarotti 1935 - 2007
"Algunos saben cantar ópera, Luciano Pavarotti era ópera.
Nadie podía habitar aquellas acrobáticas melodías y palabras como él. Él vivía las canciones, su ópera fue una gran mezcla de alegría y tristeza; surrealista y terrenal al mismo tiempo; un gran hombre volcán que cantaba fuego pero salpicaba todo con el amor por la vida en toda su complejidad, un gran y generoso amigo.
Muy, muy divertido, lo llamábamos El Pavlova. Te convencía a través de su estilo emotivo y si quería que hicieras algo por él, era imposible rechazarlo. Un gran adulador.
Cuando quiso que U2 le compusiera una canción llamaba continuamente a nuestra casera, Theresa, así que en nuestra casa hablábamos prácticamente sólo de eso.
Cuando quiso que U2 tocara en su festival en Módena, apareció en Dublín, sin previo anuncio, con un equipo de filmación, y agarró a la banda. Su vida y talento fueron grandes pero su sentido de servicio hacia los débiles y vulnerables fue aún mayor.
Compusimos Miss Sarajevo para él. Él había trabajado en la crisis humanitaria que era la guerra en Bosnia. Viajamos juntos en un vuelo de la fuerza aérea de las Naciones Unidas a Mostar... todos nosotros serios, con cascos, en esa aeronave industrial con el grandote repartiéndonos parmesano de Reggio Emilia, "el mejor queso del mundo", repetía...sin cambiar la expresión de su rostro... para hacernos reir.
En Pesaro, en su casa de verano, llevaba una vida casi bohemia con un estudio de grabación armado en una casa afuera, aunque hacía toda la parte vocal en su habitación...había una hamaca paraguaya que colgaba de dos pinos marinos para tomar una siesta. Le gustaba comer, dormir y después precalentar sus cuerdas vocales, aunque lo recuerdo más comiendo que precalentando. La primera vez que grabé con él me fui con seis kilos más que cuando había llegado.
Intelectualmente curioso, no podía quedarse acotado a su propia generación: le encantaban las ideas nuevas, la gente nueva, las formas nuevas de canciones.
Un hombre sexy cuya vida se volvió a encender cuando se enamoró de Nicoletta y al observar a Alice jugar en el patio. Quería muchísimo a todas sus hijas.
Hablé con él la semana pasada...la voz que era más fuerte que cualquier banda de rock, era un murmullo. Aún así, él comunicaba su amor. Lleno de amor.
Eso es lo que la gente no entiende de Luciano Pavarotti. Incluso cuando su voz se aplacó, su habilidad interpretativa lo dejó como un gigante entre unos pocos hombres de estatura".

Bono

lunes, 3 de septiembre de 2007